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jueves, 22 de agosto de 2013

"GIOCONDA BERTOIA, ANTOLOGÍA POÉTICA BILINGÜE" OTRO LIBRO DE EDIBER

El martes 6 de agosto fuimos invitados por la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Berazategui a la presentación de "Gioconda Bertoia, Antología Poética Bilingüe". Un libro que une a la localidad que fue hogar de Gioconda con su pueblo natal. El señor Ariel López, ex secretario de cultura de esa localidad, narró su experiencia en Italia que motivó la gestación de este libro compilado por tres autores que ahondaron en la obra de aquella fecunda poeta.


Gioconda Bertoia nació en Udine, Italia, un 29 de julio de 1910. Era una adolescente cuando su familia se instaló en Berazategui. Comprometida con el arte y con su patria chica, fue capaz de traspasar fronteras geográficas y las impuestas por una temprana enfermedad que la sometió a largos períodos de reposo hasta ligarla definitivamente a una silla de ruedas.
Gioconda halló en su poesía, en sus obras de teatro y en sus reflexiones escritas el modo de comunicar y comuni­carse. Su actividad epistolar constante le permitió cosechar amigos y establecer vínculos con personas e instituciones de la Argentina y el exterior. Fue una mujer inquieta y optimista a pesar de sus limitaciones y fortalecida por una fe que conservó inquebrantable. Falleció en Berazategui en 1987.
Esta edición bilingüe (italiano-español), compilada por Bibi Fedele, Pedro Costa y Rodolfo Rossi y producida por la editorial municipal, viene a devolverle la palabra para recobrar la memoria y construir la identidad de las genera­ciones futuras. 
La traducción de esta antología estuvo a cargo de Nora Sforza, Li­cenciada en Lengua y Cultura Italianas por la Universidad del Museo Social Argentino y por la Universidad de Pisa, Italia y Doctora en Letras por la Universidad de Buenos Aires. El análisis de la obra poética de Gioconda Bertoia, fue escrito en italiano por la profesora Silvana Serafín de la Universidad de Udine, Italia traducido al español por Daniela D' Ursi.

Rodolfo Rossi (izq.), Emma "Bibi" Fedele y Pedro Costa supieron andar, cada uno por su lado, los caminos del arte, el teatro y la docencia. Una vez fueron parte del equipo de la - por entonces - Direc­ción de Cultura de Berazategui. Allí se cruzaron y aprendieron a dis­frutar del trabajo juntos. Varias décadas después siguieron creyendo en la maravilla de la labor creativa en equipo.
EdiBer es el sello editorial de la Municipalidad de Berazategui y funciona a través de la Secretaría de Cultura y Educación creado en 1993 e integrado por un equipo interdisciplinario de profesionales, tiene por misión publicar obras que por su contenido, valor histórico, estético, carácter testimonial, importancia técnica, cien­tífica, documental, educativa y/o literaria, contribuyan al desarrollo cultural de la comunidad local.
 
 EL QUILMERO, recibió un libro que se incopora a la bibligrafía de nuestra Biblioteca Popular Pedro Goyena, dedicado afectuosamente por los compiladores




Ver en este blog.: http://bibliogoyena.blogspot.com.ar/2013/07/gioconda-bertoia-una-vida-en-la-poesia.html

Crónica Chalo Agnelli

martes, 13 de agosto de 2013

EMILIA FERREIRO: SI LOS DOCENTES NO LEEN SON INCAPACES DE TRANSMITIR EL PLACER DE LA LECTURA



La educadora argentina que revolucionó la lectoescritura asegura que si los docentes no leen son incapaces de transmitir placer por la lectura. Dice que todos los chicos pueden aprender si los maestros se lo proponen. Para la investigadora, la escuela es muy resistente a los cambios porque siguen instaladas viejas ideas. 
Entrevista por Mariana Otero

Emilia Ferreiro casi no necesita presentación. Para el mundo de la educación es un referente indiscutible, que revolucionó la enseñanza de la lectoescritura y que realizó numerosos aportes a la alfabetización en el mundo.
Es argentina, pero está radicada en México desde hace más de dos décadas. Su tesis de doctorado fue dirigida por Jean Piaget en la Universidad de Ginebra. Hace años que recorre América y Europa dando conferencias y capacitaciones a docentes; es autora de innumerables artículos científicos y libros y fue reconocida varias veces como doctora honoris causa por diversas universidades, entre ellas la Universidad Nacional de Córdoba (1999)
La investigadora del Centro de Investigación de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional de México estuvo en Córdoba invitada por la Facultad de Psicología de la UNC. En diálogo con La Voz del Interior , aseguró que el docente no puede seguir haciendo tareas burocráticas, que debe profesionalizarse, que todos los chicos pueden aprender si tienen un maestro que crea que pueden lograrlo y que la escuela se resiste a los cambios que no genera ella misma. A continuación, un extracto de una larga charla.
–¿Qué puede hacer la escuela para evitar el fracaso escolar?
–El fracaso escolar tiene varias caras (...) Voy a hablar de los aprendizajes vinculados con la lengua. La alfabetización inicial o tiene lugar en los primeros años de la primaria o es un déficit que se arrastra muy mal. Incluso en casos donde no hay percepción de fracaso puede haber fracaso con respecto a lo que significa alfabetizar. Hoy nadie puede considerarse alfabetizado si está en situación de comprender mensajes simples, saber firmar o leer libros con léxico y sintaxis simplificada. Desde finales del siglo XX estamos asistiendo a una revolución en la que la digitalización de la información es parte de la vida cotidiana y la escuela ni se ha dado cuenta.
Entonces sigue preparando para leer un conjunto limitadísimo de textos, sigue haciendo una alfabetización para el pizarrón. Trabajar con la diversidad de textos y alfabetizar con confianza y sin temor a circular a través de los múltiples tipos de textos y de soportes textuales del mundo contemporáneo es indispensable.
–¿Se puede decir que la escuela sigue siendo demasiado conservadora para niños de la era tecnológica?
–El sistema escolar es de evolución muy lenta. Históricamente ha sido muy poco permeable a cambios que la afectaban. Dos ejemplos: cuando apareció la birome, la primera reacción del sistema educativo fue “eso no va a entrar acá porque arruina la letra”, y la escuela le hizo la guerra a ese instrumento: una guerra perdida de antemano (...) Lo mismo hizo cuando aparecieron las calculadoras de bolsillo y dijeron “eso va a arruinar el cálculo escolar y no van a entrar”. Y entraron con muchas dificultades, hasta que en algunos lugares descubrieron que podía hacerse un uso inteligente de la máquina de calcular. En ese contexto hay que ubicarse. La institución escolar siempre ha sido muy resistente a las novedades que no fueron generadas por ella.
–Ahora se resiste a la computadora.
–Es una tecnología de escritura y tiene ventajas innegables para la enseñanza. La primera reacción es de desconfianza. El primer acto reflejo es que si nos traen una, la ponemos con llave.
–¿Se puede alfabetizar igual en diferentes contextos sociales y culturales y con recursos distintos?
–Hay cosas que van a ser iguales y otras que son necesariamente distintas. Algo que les digo siempre a los maestros es: “¿Usted no sabe qué hacer el primer día? Lea en voz alta”. La experiencia de escuchar leer en voz alta no es una experiencia de todos los chicos antes de entrar a la escuela y es crucial para entender ese mundo insólito que tiene que ver con que hay estas patitas de araña (muestra las letras) en una hoja y que suscitan lengua.
–Es otra forma de enseñar a leer y escribir...
–Más que empezar con la pregunta típica de cómo hago para enseñar a leer y escribir, primero hay que enseñar algo acerca de lo que es la escritura y para qué sirve. El maestro tiene que comportarse como lector, como alguien que ya posee la escritura. La gran diferencia entre los chicos que han tenido libros y lectores a su alrededor y los que no los han tenido es que no tienen la menor idea del misterio que hay ahí adentro. Más que una maestra que empieza a enseñar, necesitan una maestra que les muestre qué quiere decir saber leer y escribir. Cuanta menos inmersión haya tenido antes, más hay que darle al inicio.
–¿El docente es consciente de que esta es una buena manera de enseñar a leer y escribir? Hay investigaciones que dicen que los maestros no leen.
–Ese es uno de los dramas del asunto porque se habla mucho del placer de la lectura, pero ¿cómo se transmite ese placer si el maestro nunca sintió ese placer porque leyó nada más que instrucciones oficiales, libros de “cómo hacer para”, leyó lo menos posible. Es muy difícil que ese maestro
pueda transmitir un placer que nunca sintió y un interés por algo en lo que nunca se interesó. En toda América latina el reclutamiento de maestros viene de las capas menos favorecidas de la población. En muchos casos no hay aspiración a ser maestro. Y en ese sentido cambió, pasó de ser una profesión de alto prestigio social a una con relativo bajo prestigio social.
–¿Cuánto influye eso en la alfabetización de los niños?
–Mucho, porque si alguien está haciendo lo que hace porque no pudo hacer más, se va a sentir frustrado; y la frustración profesional no ayuda al ejercicio profesional.
Una escuela vieja. –¿Se avanzó en el modo de alfabetizar?
–Hay una visión muy instrumentalista que piensa lo mismo desde hace tantas décadas que da hasta lástima decirlo. Dice: “Primero vas a aprender la mecánica de las correspondencias grafofónicas y para eso mejor que ni pienses porque es un ejercicio mecánico de asociación de correspondencias. Después vas a aprender de corrido, y después vas a entender lo que estás leyendo y después, quizá, te venga esa cosa desde algún milagro llamada placer por la lectura”. En realidad, el placer por la lectura entre los chicos que tienen lectores a su alrededor es lo primero que se instala (...) Es lo primero, no lo último.
–Esta tendencia del placer antes que lo instrumental no está en práctica; seguimos con las viejas teorías. ¿Cómo se revierte eso?
–No es fácil. Lo que no consigo es que me den la lógica de la visión opuesta. Por ese lado hice investigaciones que revelan que los chicos piensan sobre la escritura antes y que lo que piensan es relevante y que es bueno tenerlo en cuenta.
–¿Sigue en vigencia esa idea de que el maestro es la autoridad que les enseña a niñitos que no saben nada?
–Siguen instaladas viejas ideas que son parte de la lentitud del sistema para reaccionar. A veces con el razonamiento de que si siempre se hizo así para qué cambiar (...) Una de las tendencias es regalarle el fracaso a la familia o al niño y no asumir la responsabilidad de que todos los chicos pueden aprender y deben aprender. Andan buscando desde antes que empiece el año escolar quiénes van a repetir o quiénes son los disléxicos o los que tienen alguna patología por la cual la cosa no va a andar. Y realmente todo cambia muy fuerte cuando el maestro dice “aquí no va a haber repetidores” y cuando asume desde el inicio que “aquí van a aprender todos”. Eso exige un involucramiento fuerte del maestro con el aprendizaje; ahí entramos en otra vertiente, en la que el oficio del maestro se ha ido burocratizando cada vez más y desprofesionalizando al mismo tiempo. Recibe instrucciones y las ejecuta: esa es la definición de un burócrata. En tanto, el profesional es el que sabe lo que está haciendo, por qué lo está haciendo y tiene una racionalidad y una especificidad que puede defender profesionalmente.
–¿Cómo se hace para sacar adelante a niños que concurren a escuelas donde hay un libro cada 40 alumnos, sin biblioteca ni computadora y el docente, además, atiende situaciones familiares, psicológicas?
–Enseñar a leer y escribir bajo los bombardeos es difícil. Cuando un maestro está convencido de que puede hacer algo termina descubriendo la manera de hacerlo, y si deja que el malestar general lo apabulle no va a poder hacer nada. Si acepta estar ahí es porque cree que algo puede hacer. Si forma parte de la desesperación colectiva, si se deprime junto con el ambiente, no va a poder hacer nada. Pero hay maestros creativos que consiguen llevar adelante algo que da esperanza... El maestro tiene que decir “aprender es posible”, como el médico decir “la salud es posible”. 
FUENTE
Colaboración Carlos Córdoba

lunes, 12 de agosto de 2013

JULIETA HAYDEE QUEBLEEN - "EL ENCUENTRO"


 Esta docente y escritora nació el 30 de mayo de 1925, en la capital homónima de la provincia de Santa Fe. Fueron Sus padres el profesor Alfredo Quebleen Tessieres (n.21/3/1886) y Julieta Ferreyra Loza (n.24/4/1906) 
Su padre era profesor de Ciencias y Letras; desde 1928 trabajó en Ferrocarriles del Estado y en la Dirección de Negocios y Puertos del Ministerio de Obras Públicas. En 1932 dictó la cátedra de Instrucción Pública en el Colegio Nacional de Quilmes y en 1936 esa misma materia en la Escuela Normal, donde, en 1939, dictó la cátedra de castellano. 
Quebleen Tessieres tuvo una activa participación en las actividades culturales del “Ateneo de Quilmes”, creado en 1935, dando, entre otras muchas, conferencias sobre Leopoldo Lugones. En las décadas del `30 y el `40, la vida cultural de Quilmes tuvo a esta familia entre sus más reconocidos protagonistas.
Julieta, "Petete", como la apodaban, que llegó con sus padres siendo muy pequeña, nunca perdió contacto con su ciudad natal, a la que siempre la unieron lazos profundos. En 1944 egresó como maestra de la Escuela Normal de Quilmes, donde luego. siguiéndole los pasos a su padre, ejerció como profesora de Castellano, Literatura y Latín, así como en el Colegio Nacional. Fue muy querida por sus alumnos, a quienes solía llevar al teatro para que tengan experiencias directas con el arte dramático. Mujer de elevada cultura y conocimientos firmes jamás se mostraba engreída o petulante, por el contrario obraba siempre con gran sencillez y cordialidad. Tenía una característica: siempre llevaba un banquito plegable sobre el hombro por si debía demorarse en la espera de colectivos o trenes. 
Julieta Quebleen sentada a la derecha con sus alumnos de 1º 5ª de la Escuela Normal, 1964. De pie a la derecha la preceptora señora Edith March de Bucich. (Foto gentileza de María del Carmen Destefano, la quinta en la segunda fila empezando de arriba)
Egresada de la facultad de Humanidades de La Plata, donde se destacó por su sólida formación previa, obtuvo una beca para estudiar Filosofía Románica en Madrid, España.
En 1960, fue enviada a México por la Organización de Estados Americanos para seguir cursos de literatura y arte en la Universidad Autónoma de ese país.
Posterioremente a cada una de estas experiencias dio conferencias en la ciudad de Santa Fe, en La Plata, la Capital Federal y en el Club Social de Quilmes.
Comenzó su carrera literaria en el diario “El Litoral, también colaboró con la revista “Universidad” de la Universidad Nacional del Litoral. Publicó ensayos, reportajes, crónicas de viajes en revistas y periódicos de la Capital Federal, de Quilmes, Costa Rica, México y Chile. 
“El Encuentro” fue su primer libro. La estructura de los cuentos es clásica y el lenguaje directo, aunque no rehúsa el contrapunto y el monólogo interior. Sus personajes están inmersos en el mundo circundante, quizá sin una formulación “a priori”. El libro en su totalidad es la historia del encuentro con seres pequeños y sencillos, tanto que en ocasión el protagonista es un objeto. Julieta H. Quebleen sale al paso de acontecimientos mínimos para buscar, no sin ternura y siempre subjetivamente, en esas vidas, rara vez extraviadas en el hecho insólito, en escasos momentos alegres, casi siempre angustiadas y solas. Son 15 cuentos o relatos escritos entre 1958 y 1962, donde en su mayoría la mujer es protagonista.

 Este libro que se puede hallar en la Biblioteca Pedro Goyena, se terminó de imprimir el 26 de marzo de 1965 en la Librería y Editorial Colmegna de la ciudad de Santa Fe.
Libro en la Biblioteca Popular Pedro Goyena
Crónia e investigación Cristina Secco, Chalo Agnelli
Colaboración. María del Carmen Destefano y Alicia Silva Rey
bibliotecapopularpedrogoyena@yahoo.com.ar
4224-8162

17 DE AGOSTO - 163º ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL GENERAL DON JOSÉ DE SAN MARTÍN

 El sábado 17 de agosto se conmemora el 163º aniversario del fallecimiento del Libertador. La Biblioteca Popular Pedro Goyena, custodia de la Librería Sanmartiniana, y la Agrupación Los Quilmeros se une a los numerosos actos que recuerdan esta fecha y brinda un homenaje a la memoria del Padre de la Patria con una
conferencia con apoyo visual, titulada "Digo el llamado", referente al monumento al pueblo puntando de la independencia, grupo escultórico realizado por los artistas plásticos puntanos Walter Lucero y Julio César Domínguez y al poema de Antonio Esteban Agüero, letra máxima de la literatura de la provincia de San Luis, poema que sustenta esa magnífico exponente de argentinidad.
Uno de los monumentos, levantado en los últimos tiempos, más grandioso del país y muy poco conocido.
La charla en torno a esta obra monumental y mausoleo y los acontecimientos históricos que lo acreditan estará a cargo de la profesora Ana Aispurú, presidenta de la Biblioteca Goyena, y el profesor Chalo Agnelli.
El acto se realizará a las 18 hs. en la sede de la calle San Luis 948 e/ Larrea y Azcuénaga. Entrada libre y gratuita.

bibliotecapopularpedrogoyena@yahoo.com.ar
losquilmeros@gmail.com
www.elquilmero.com
http://elquilmero.blogspot.com

jueves, 1 de agosto de 2013

TALLER LITERARIO EN LA BIBLIOTECA POPULAR PEDRO GOYENA



Comienza el viernes 2 de agosto a las 15 hs. un TALLER LITERARIO en la BIBLIOTECA POPULAR PEDRO GOYENA, coordinado por la profesora Andrea E. Lampón. Esta docente es profesora de Legua y Literatura para EGB 3 y Polimodal, egresada del Instituto Superior del Profesorado Nº 50 de Berazategui. Ejerció entre otras instituciones, en: el Instituto Albert Einstein de Quilmes Oeste; el Colegio Miguel Cañé. (C.I.M.D.I.P.); el EEMN° 82 y la ESB Nº 19, ambas de San Francisco Solano, etc.
Relizó numerosos curso de capacitación y jornadas: "Seminario de cine y literatura sobre la obra de Manuel Puig" a cargo del profesor José Amícola; "Congreso Filosófico" (I.S.F.D. N° 50); "Jornadas de literatura Fronteras” en Artenpié; "Literatura Comparada e Interculturalidad", curso a cargo de la profesora Nilda Noemí Gil, etc.
A su vez realizó taller literario con la notable escritora profesora Liliana Guaragno.

El taller brinda un acercamiento a la literatura desde un lugar lúdico, ofrece la coordinación de actividades donde se lea y se produzca literatura a través de disparadores interdisciplinarios o desde los textos mismos. Se hará un recorte que abarcará cuentos, poesías y fragmentos de novelas dado el tiempo disponible por encuentro. Se privilegiarán aquellas lecturas donde la experimentación y lo lúdico tenga lugar, precisamente para entender la literatura como un juego donde pueden divertirse tanto el escritor
CONTENIDOS: Será imprescindible poner en conocimiento de los participantes alguna terminología técnica, como el concepto de narrador o el de focalización para fortalecer las herramientas a la hora de escribir. Más allá del contenido teórico (se sugerirán textos y la coordinadora hará su aporte sobre estos temas), se escogerán para trabajar autores de la literatura universal, como Cortázar, Joyce, Borges, Tzuan Tzu, Blaistein o Saki. En poesía se verán autores como Benedetti, Vallejo o Girondo y otros más recientes como Karina Macció.
METODOLOGÍA
Actividades lúdicas: “cadáver exquisito”, “frases en un sombrero”, “escuchar un tema y escribir durante o después de la canción”, “escribir a partir de una foto, un cuadro, un fragmento de película”, “cambiar desenlace o introducción de un cuento”, “agregar personaje”, “agregar estrofa a una poesía”.
Lectura de los textos propuestos y comentario para motivar la crítica, opinión, duda, con la libertad de tomarlas para enriquecer la producción o dejarlas a un lado. Se compartirán las producciones de los talleristas.
PRODUCTO FINAL: Se realizará una muestra mural o imprimir una breve antología con producciones de los talleristas.
BIBLIOGRAFÍA:
Iº.- Cuentos de Cortázar (Continuidad de los
parques, Estación de la mano, etc. de Cuentos Completos I); de Joyce (Duplicados, Las hermanas, Arabia, etc. de Dublinenses); de Borges (La casa de Asterión, El Jardín de los senderos que se bifurcan, La biblioteca de Babel, etc. de Ficciones y otros libros); Poesías de Benedetti y Vallejo (Trilce)
IIº.- Cuentos de Tzuan Tzu, haikus de Matshuo Shuo, de Benedetti. Poesías de Pablo Neruda (Veinte poemas de amor y una canción desesperada).
IIIº.- Cuentos de Saki (Reginald), poesías de Oliverio Girondo (Poemas para ser leídos en el tranvía) de Alejandra Pizamik (La condesa sangrienta) y de Karina Macció y otros.

El Taller se realizara semanalmente todos los viernes para más información: Tel.: 20691885 // 4224.8162 (13 a 17:30 hs.) dianadereth@hotmail.com // bibliotecapopularpedrogoyena@yahoo.com.ar
San Luis 984 e/ Larrea y Azcuénaga.

ARMANDO CÉSAR BUCICH "DESORIENTADOS", NOVELA, 1940

Bien decía recientemente una esclarecida artista y escritora que ser justicialista durante los dos primeros gobiernos del Gral. Perón (1946-1955) y a su vez, pertenecer a sectores de la clase media y media alta, era dramáticamente difícil, ese fue el caso del profesor Armando César Bucich, ensayista y escritor, autor, entre otros, del libro "La Verdadera Democracia", editado en 1952. 
Muchas familias de esos sectores sociales se dividieron indefectiblemente por esta causa. Quilmes tiene algunos ejemplos al respecto. Aquellos eran "años de rabia"... que parecieran reeditarse hoy.
Armando C. Bucich fue docente, pertenecía a dos familia de educadores de extenso arraigo en Quilmes. Fue periodista y como tal perteneció a la Asociación Gente de Prensa junto a otras personalidades locales como el Prof. Luis Ricagno, Guillermo A. Ithursarry, Martín Ibarra Figueredo, Francisco Urrestarazu, entre otros. 
Había nacido en Quilmes el 6 de febrero de 1900. Cuando despuntaba el siglo y esta localidad ni siquiera era ciudad. Fueron sus padres Juan Felipe y Rosa María Vaccarezza. Fue a la escuela Nº 1 y luego en el Colegio Nacional José Manuel Estrada de la Capital donde se recibió de maestro normal y profesor normal con especialidad en letras, título que por esos años habilitaba a dar varias materias de la enseñanza secundaria. 
Comenzó la carrera docente en 1919, en la escuela Nº 10 de la Capital donde permaneció hasta 1923, luego paso a la Nº 17 (9/3/23-10/10/32); la Nº  19 (20/10/32-marzo 1936) y la Nº 24 (marzo, 1936 - 30/8/40) todas de la Capital. Luego, fue secretario técnico de los Consejos Escolares capitalinos Nº 3 (21/8/40-31/12/42), Nº 19 (1/1/43-11/9/44), Nº 6 (12/9/44-16/9/47) y el Nº 18 (17/9/47-1952)
Simultáneamente fue profesor de historia y geografía en el Colegio Nacional de Quilmes desde el 11 de octubre de 1930 hasta el 28 de marzo de 1948, año en que la actividad periodística, cultural y política le obligaron a quedarse con las horas que tenía en la Escuela Normal de Quilmes desde el 4 de noviembre de 1947.
De izq. a der.: el Prof. Armando C. Bucich, Edith March, Isabel Salas Matienzo y el Dr. Tomás Otamendi (1929)

El profesor Bucich fue electo intendente por el Partido Justicialista, en las elecciones democráticas del 25 de abril de 1954  y asumió el 1º de mayo subsiguiente.
 Aún, en ese entonces, el mandato de los intendentes era de tres años, pero como consecuencia del golpe de estado cívico-militar del 16 de setiembre de 1955 fue depuesto, sustituyéndolo como comisionado del gobierno de facto el capitán de fragata Rogelio Collet, vecino de Bernal, quien asumió el 6 de octubre y permaneció en el cargo hasta el 12 de marzo de 1958. Inmediatamente, la dictadura declaró proscripto al Partido Justicialista. En todos los municipios se crearon comisiones investigadoras. En Quilmes dicha comisión presentó un informe final el 26 de marzo de 1956, según el cual se dictó la prisión para lo dos últimos intendentes del Distrito: don Pedro T. Bond (en el período1952//31-4-1955) y don Armando C. Bucich (en el cargo 1 año y 4 meses) Además se les aplicó las restricciones que establecían el decreto ley 4161 y a Bucich, además, el 4258, que no le permitía ejercer la docencia. Ambos sancionados por la dictadura cívico-militar autodenominada 'revolución libertadora'.
Su esposa, Edith María Antonia March, también fue educadora. Había nacido en Quilmes el 7 de febrero de 1907, era hija de Guillermo Alberto March Iparraguirre y de Rosa Scardino Gaudencio; Edith tuvo como hermanos a Gloria, Osmán, Carlos y Guillermo. Egresó como maestra de la Escuela Normal en 1925 y transcurrió en esa institución su carrera docente como ayudante de prácticos. Además integró durante varios años su cooperadora. Armando y Edith tuvieron tres hijos: Mábel Gloria, Ariel y Nora. Su casa de Colón 475 fue un hito de la cultura y la política en las cuatro décadas duramente cruciales de la historia argentina del siglo XX, la de los años `40 hasta la consumación de los `70.
A partir de la primera presidencia de Juan Domingo Perón (1946-1952), la conmemoración del día del trabajador alcanzaría una notable importancia, organizándose celebraciones multitudinarias en todo el país. A raíz de las numerosas reivindicaciones obreras logradas por el peronismo, el 1º de Mayo se convirtió en un día emblemático. El 1º de mayo de 1948, se le encargó al profesor Bucich dirigir la palabra en el acto por el Día del Trabajador.  Con esa adjetivación recamada que dilapidaba el normalismo, figuras y apologías, en parte, por el abuso de los clásicos y la ausencia de las nuevas escuelas literarias que se frecuentaba en las escuelas, pero con una convicción ideológica e intensos sentimientos humanos dijo en la Escuela Normal: 
"Cuando la Dirección de la Escuela Normal me honró encomendándome la misión de hablar a Uds. en esta fecha en que se recuerdan las virtudes del trabajo, pensé que si bien no disponía del tiempo necesario para componer un himno al trabajo, a lo que el tema invita insistentemente, bastaba que echáramos una mirada en torno nuestro para que el himno surgiera espontá­neo y triunfante, en la contemplación de las mil maravillas que la mano hacendosa del hombre fecunda, crea y embellece. Esta es la verdad, jóvenes amigos, porque la vida toda del hombre digno, es un ininterrumpido canto al trabajo.
El hombre que se respeta y ama su honor, su familia, su patria y su prójimo en el concierto de los pueblos, no repara tanto en el trabajo en sí, como en el fin a que se propone llegar en actitud de triunfador. Esta es la obra a la que daré forma, piensa en el entusiasmo de la empresa imaginada; y desde ese instante su trabajo no es una carga, ni una per­turbación, ni una tortura, ni una imposición es el regocijo de las manos en acción, es una fiesta del espíritu en luz. […] 
Así contemplamos con asombro los resultados singulares y múltiples de la contienda incruenta de la voluntad del hombre con las fuerzas de la naturaleza.
La tierra que se abre en surcos generosos, donde germina la semilla que culminará en el fruto, nos habla de los sudores y los jadeos del la­brador que manejó el arado, combatió la zizaña y canalizó el riego, sopor­tando soles ardientes, vientos helados y ataques traicioneros de insectos voraces.
El agua de las cumbres que administrada en embalses fecunda campos o vivifica poblaciones; los territorios unidos, a través de ríos torren­tosos, por atrevidos puentes; la montaña adusta y pétrea, que nos muestra de pronto el agujero del túnel por donde los pueblos hacen florecer el co­mercio y la cultura, todo nos habla de la grandeza del trabajo, por aque­llos que proyectaron con su inteligencia ágil, y por aquellos que ejecuta­ron con sus manos curtidas y hábiles.
El libro que embellece muchas horas de nuestra vida, nos habla tam­bién de las penurias del tipógrafo inclinado sobre su máquina, y del grabador aspirando emanaciones de las cubetas donde preparo el diseño que en­canta nuestra vista.[…] 
Esto, mis jóvenes amigos, es la poesía del trabajo. Pero hay tam­bién una prosa del trabajo.
Esta prosa surge de las relaciones del trabajador manual, del obre­ro, con la sociedad a que pertenece y para la cual produce. Esta prosa se torna amarga y dolorosa cuando la sociedad, por una desviación de la sensi­bilidad, que se ha producido en el mundo muchas veces, - y cuyos orígenes y proceso no es grato analizar ahora -, olvida durante décadas los esfuerzos, los sudores, los sacrificios, que originan en los hombres de trabajo los numerosos y variados productos que le proporcionan comodidad, atractivo, gusto y felicidad. […] 
Cuando la incomprensión, el olvido y el menosprecio de los trabajos manuales se acentúa en los que lo disfrutan sin valorizarlo, aquellos que producen sin disfrutar y trabajan sin compensación se entristecen en su labor, se escudan en la conformidad, pero no olvidan, y el resentimien­to muerde sus almas privadas de la esperanza que da un sentido a la vida. Entonces la prosa del trabajo se embadurna y se ensombrece, y una brecha de confusión separa a los hombres que han olvidado que son hermanos. 
[…] Leamos con devoción los artículos de Moreno, los informes de Belgrano, entre otros, para conocer hasta qué punto se esfor­zaron ellos para afianzar la bienandanza del pueblo cuya libertad estaban conquistando, cimentada en la armonía y la comprensión mutuas de las cla­ses sociales del pueblo que nacía, a fin de asegurar la felicidad de todos por la justicia y moderación de los pudientes, y el merecido bienestar e instrucción de los trabajadores y campesinos.
Fue en las últimas décadas de ese mismo siglo y en las primeras de éste, cuando una desconsiderada infiltración y comando de fuerzas extranjerizantes, que subestimó y arrinconó al hombre de la tierra, desvió el pensamiento sagrado de nuestros padres de la primera hora, y sumió al país en confusión y zozobra angustiosas.
Del contraste de aquellos ideales humanitarios, y de estas perturbaciones deshumanizadas, surgió la revolución que tuvo por jornada máxima el 17 de octubre de 1945, y que las generaciones de hoy vivimos, sustentamos e impulsamos.
Estos son párrafos de historia argentina contemporánea.
Ahora no importan las asperezas y contrastes del momento, las osci­laciones de los precios, los contratiempos en los vehículos, las apreturas y estridencias del tránsito.
Sólo importa la dignificación del trabajo para cimentar la grandeza de la patria, para asegurar la felicidad de las generaciones venideras, y para afianzar la sagrada e intocable soberanía de la Nación.
Los argentinos de hoy, en este centro del siglo veinte, hemos que­rido conseguir que la prosa del trabajo no se mantuviera alejada de la poesía, y que la poesía del trabajo se enraizara con la prosa para humani­zarla y embellecerla.
La hemos conseguido. El artículo 37 de la Constitución Justicialista sancionada el 11 de marzo de 1949, contiene un poema en diez párrafos, que transcribe el “Decálogo de los Derechos del Trabajador”.
Ustedes y nosotros, como iniciados y vigorizados en la vida inte­lectual, sabremos dar la categoría que corresponde, ante las peripecias de hombres y de pueblos, a este precepto trascendental no confundir la mente por lo accidental y transitorio, frente a lo fundamental y perdura­ble. O, como decía San Martín en su palabra llana y recia: “Como la esen­cia de las cosas llenen el objeto, lo demás es sin importancia.” Armando C. Bucich
EL POLÍTICO
Trabajo leído en la Unidad Básica Peronista de la calle Sáenz Peña 973 de La Colonia, Quilmes, en el acto del 6 de noviembre de 1952.
SUMARIO DESARROLLADO EN LA CONFERENCIA: Con la sagrada palabra democracia han jugado y medrado di­versos pueblos.—  Cada uno de ellos la hace consistir en uno u otro de sus aspectos importantes; así siempre queda desvirtuada. — Si no es integral, la democracia no es democracia. — El Justicialismo peronista la encara y la exige en la integridad de sus caracteres, poliédrica y sin fi­suras.-—Justicia social; igualdad de oportunidades hasta el último rincón del país. — Armonía y equilibrio de progreso y tradición. — Respeto a la ley; los gremios en el progreso popular; hombre a hombre y pueblo a pueblo. — Sólo la democracia auténtica e integral constituye atmósfera propicia para el ascenso y florecimiento de la cultura. — La demo­cracia en la perspectiva histórica. — Definiciones, promesas y ardides para burlarla. — La democracia culmina cuando el Justicialismo pe­ronista asegura lo expresado en su «Primera Verdad».
EL POETA 
Además del periodismo don Armando Bucich incursionó en la poesía. En 1928 se publicó en la revista "Cien Ciudades Argentinas" un poema alegórico en versos endecasílabos, de un joven Armando Bucich como tributo a su pueblo natal; rescatado de un ejemplar de esa publicación que se halla en la Biblioteca Goyena.
PÓRTICO QUILMEÑO 
Bajo el sauzal la playa pensativa,
el campo verde, la barranca altiva,
y en el torreón de la barranca, erguido,
Quilmes ha un siglo reposando está;
el Plata le custodia y le acaricia,
pero a veces, crispado en la tormenta,
grita, se estira, yérguese y revienta,
y a herir el pie. dé sus cimientos va.

Vibran aún en las riberas combas
el rumor de los llantos calchaquíes,
el recio “¡All right!” de Berresford. las bombas
de la escuadrilla homérica de Brown;
y asómanse a escuchar, sobre la loma,
las largas chimeneas industriales,
las románicas torres parroquiales
y el techo rojo de un “cotage” sajón.

Entre el cantar de horneros y torcazas,
y el clamorear de pitos y campanas,
aparecen radiantes las mañanas
como un himno al Trabajo y al Deber;
y diz que en el crepúsculo sombrío,
cuando el oleaje azul la costa arrambla,
las Náyades rosadas del gran Río
se trepan, bulliciosas, a la Rambla,
¡y surgen en triunfo por las calles
con mágica apariencia de mujer!
Poemas, relatos y ensayos suyos se publicaron en muchos periódicos de la época; en 1937 se editó una novela titulada "Desorientados". 
Un estudio de costumbres e inquietudes sentimentales de la juventud de la época. Reproduce el despertar de un romance con sus entreveros, encuentros y desencuentros. 
Es una historia que destaca el sentimiento y la imaginación por sobre los temas literarios convencionales. En ese estilo que hacía suspirar a las mujeres de la época, donde predomina la imaginación, la emoción y la intuición, lo que propicia el desarrollo de un vasto corpus literario de notable sensibilidad y pasión que antepone el contenido a la forma, desarrolla de tramas rápidas y complejas y se presta a la fusión de géneros (la tragicomedia y la mezcla de lo grotesco y lo sublime), al tiempo que permite una mayor libertad estilística. Para mayor comprensión podríamos confrontar este género con la obra de Roberto Arlt (1900-1942), que en sus relatos describe con naturalismo y humor las bajezas y grandezas de personajes inmersos en ambientes insolentes. Se terminó de imprimir el 7 de setiembre de 1937, en la imprenta de Ferrari Hnos. 
Investigación y compilación Chalo Agnelli 
colaboración Cristina Secco
FUENTES 
Archivo Histórico de la Escuela Normal de Quilmes. 
Biblioteca Popular Pedro Goyena
Márquez, Jorge. "Al sur de la utopía - Una historia política de Quilmes" (1955-1983) Tiempo Sur Ediciones, Quilmes 2010. Pp. 11 a 26. 
Periódico "El Plata" 11/6/1955, Pág. 3
Diario El Sol, 7/10/1955 - 9/2/1956 -